Cazar al venado.





Una chica que conocí hace poco y que quiero bastante, me dijo que los japoneses ven al proceso de ligue-enamoramiento a través de una analogía, es decir, que es como cazar un venado. No puedo estar más de acuerdo.


Cazar un venado requiere una estrategia con cautela, paciencia, tino y un tanto de suerte. Los primeros pasos de la receta del amor llevan los mismos ingredientes. Ya sabes, romántico, pero no demasiado para no parecer intenso. Gracioso, pero no tanto para no parecer idiota. Seductor, pero sin exagerar para no parecer acosador. Y en medio de todo esto, encontrar el pretexto perfecto para ver a esa persona. Para hacer espontáneo, por ejemplo, algo que planeaste durante días.


La caza, es una actividad primitiva, pero si lo analizas un poco, el ligue también lo es. Replicamos rituales al estilo docu de Nat Geo. Rituales de baile, de cortejo, o de apareamiento. Claro que preferimos llamarle reacciones, bailar una salsa o invitar a cenar. Cuando ves un bebé ¿Has notado en alguien más o has sentido la sensación de que tener un hijo es la mejor idea del mundo? Te presento a la fuerza de la especie tirando por la borda todas tus teorías sobre el cuidado del planeta. Así de primitivo y poderoso es el arte de coquetear.


Otro aspecto que no deja de maravillarme es la fragilidad de la intimidad.

Estás un día tirado en la cama, desnudo junto a la persona que durante ese instante es tu persona favorita, sosteniendo una plática post coital. Charlando sobre una anécdota, con los niveles de químicos felices hasta el cielo, haciendo planes a futuro: Viajar, ir a la boda de un amigo, visitar tal museo. Digo que la fragilidad de la intimidad no deja de maravillarme porque ese paraíso narrado, puede ser destruido por una pequeña herida o un pequeño malentendido. A veces incluso en un periodo cortísimo de tiempo esa persona puede volverse una desconocida. Lo mismo sucede al cazar un venado. Puedes estar al borde de lograr tu objetivo, con la mira bien enfocada, después de horas de haber estado esperando el tiro perfecto. Sintiendo que llegó el momento. Y, aun así, fallar y darte cuenta de que todo debe comenzar de nuevo porque el ruído ahuyentó las posbilidades.


O sea, que el amor viene envuelto con el plástico fino de la intimidad. Y el juego se trata de desenvolver ese regalo delicadamente sin romperlo. Claro que cuando digo esto hablo del amor de pareja. Del vis a vis y el deseo por una persona.


El coqueteo implica acercarse cuidadosamente pero determinante. Se trata de encontrar el espacio perfecto en el momento perfecto. De lanzar tu mejor tiro y esperar que pase lo mejor. Dependiendo de ti, pero también del viento. Algo así como cazar un venado, o ser el venado.