Natalia



Nos enseñan que

la muerte

tiene un camino

de sombra y

avisa cuando va a llegar.


Pero a veces también

la muerte sabe a

mermelada sin

conservadores

y queso rognoni.


Y en medio de su llegada

el amor que todo lo pudo

no tiene más remedio

que dejarla pasar.


Conocí una mujer

que aún en su tormenta

se mantuvo

fuerte como un roble


recuerdo que lo vio

por última vez

y le susurró

palabras dulces rusas

y prometió solo

quedarse

con la imagen

del hombre

robusto y barbudo

del que se enamoró.


Los burócratas de

la muerte

hicieron lo suyo

y ella

fuerte como un roble

decidió

que ese no era un

buen sitio

donde lamentarse.


A veces

en un solo día

vives más

de una vida.